Biblioteca de Benedetti guarda mil dedicatorias, entre ellas la de Roque Dalton

Hay dedicatorias Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Nicanor Parra, Roque Dalton, Jorge Enrique Adoum, Carlos María Gutiérrez, Gonzalo Rojas, Eliseo Diego y Roberto Fernández Retamar, entre otros

La biblioteca ‘española’ de 6.000 volúmenes que reunió Mario Benedetti en sus largos años de exilio en España y que donó en 2006 a la Universidad de Alicante (este), contiene más de mil dedicatorias manuscritas de algunos de los principales escritores de la segunda mitad del siglo XX.

Esta prolífica biblioteca personal proviene de su domicilio de la madrileña calle Ramos Carrión y está depositada en el Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti de la universidad alicantina, institución que ha completado la catalogación y ha digitalizado 250 del millar de dedicatorias que acopió durante más de tres décadas.

Hoy se cumplen 97 años de su nacimiento, por lo que la directora del centro, Eva Valero, desveló a Efe que algunas de esas líneas están firmadas de puño y letra por figuras tan universales como Rafael Alberti, quien dibujó la portada del recopilatorio de poemas «Con Nicaragua» y le escribió: «Al grande y valiente escritor Mario Benedetti, con un gran abrazo» (1985).

La directora del Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti (CeMaB), Eva Valero. EFE

También las hay de los españoles como José Luis Sampedro, que en «La vieja sirena» puso «Con un gran abrazo triunfalmente tercermundista de su amigo», o Manuel Vázquez Montalbán, que le escribió en un ejemplar de «La rosa de Alejandría» el enigmático «A Mario desde una común pasión por no sé qué».

En la imagen, una dedicatoria de José Luis Sampedro en uno de los libros de la bibilioteca. EFE

«Para mi querido Mario, un gran abrazo en Granada», le dirigió el guatemalteco Augusto Monterroso en abril de 1987 al regalarle «Cuentos».

Y hay otras dedicatorias de los nicaragüenses Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal, del argentino Juan Gelman, el mexicano José Emilio Pacheco, el chileno Nicanor Parra, el salvadoreño Roque Dalton, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el uruguayo Carlos María Gutiérrez, el chileno Gonzalo Rojas y los cubanos Eliseo Diego y Roberto Fernández Retamar.

Gelman es una de las presencias más destacadas en la biblioteca con veinte libros y firmas tan cariñosas como en «Anunciaciones» (1980): «Para Luz y Mario, con el cariño cada vez más ancho, la amistad cada vez más honda y la admiración cada vez más profunda».

Otro de los más sentidos es el cubano Fernández Retamar que dedica «A Mario, viejo, querido hermano, este viejo viejo librito, y el abrazo de siempre», en «Idea de la Estilística» (1979), y en «Algunos Usos de Civilización y Barbarie» plasmó: «A Mario, que ya leyó estos papeles, ahora retrabajados, pero no el prólogo, donde aparece a cada rato, para alegría de su hermano. Roberto. Abril 94».

En estas dedicatorias se ve rápido la «relación de amistad profunda» de este grupo poético «cohesionado anímicamente» y afín a las izquierdas latinoamericanas, donde cada uno tiene un estilo, según Valero.

Nota de la agencia EFE, aparecida en El Mundo, de El Salvador

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