Creado en 09 Septiembre 2013
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Entrevista realizada a Juan José Dalton, hijo del poeta Roque Dalton

 

Por Víctor Flores García

Juan José Dalton es el hijo del poeta Roque Dalton, uno de los escritores más audaces e iconoclastas de Centroamérica en la segunda mitad del siglo XX; un trotamundos irreverente y librepensador hasta el último momento de ser asesinado, cuatro días antes de cumplir los 40 años, el 10 de mayo de 1975. Fue ejecutado en una pugna interna entre rebeldes salvadoreños con una acusación falsa de ser un espía doble, urdida por una camarilla en la que participaba, entre otros, el ex comandante guerrillero Joaquín Villalobos –actual asesor internacional en materia de seguridad en México y Colombia- y Jorge Meléndez, ahora Director de Protección Civil de El Salvador. Corresponsal de El País de Madrid en Centroamérica y de la agencia DPA en San Salvador, Juan José narra en esta entrevista su experiencia de llevar la vida de un sobreviviente de la guerra civil, de la cárcel y la tortura, de la impune pérdida del padre y de su hermano Roquito, desaparecido por el régimen militar -a quien el cantautor Silvio Rodriguez dedicó la versión original de El Unicornio Azul, tras conocer a los tres niños salvadoreños huérfanos que crecieron en La Habana. Y sobre todo su empeño de preservar la memoria que resume una época de mucha  muerte artera, de mucha vida plena, de muchos claroscuros; y a la vez no cejar en dirigir desde hace seis años un proyecto periodístico, ContraPunto, que tienen en su seno un banco para preservar la obra y vida de su padre, ni en avanzar el caso ante la CIDH de la OEA.

¿Cómo llegó a colarse un periodista con una biografía como la tuya en los diarios conservadores de mayor tirada, La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy, que durante la guerra civil apoyaron al violento extremismo ultraderechista? ¿Y por qué fue expulsado de aquellas páginas?

Primero fui columnista de El Diario de Hoy (un año) y luego un poco más de La Prensa Gráfica. En ambos fui invitado por sus dueños y gerentes. Me dijeron que respetarían mis ideas; pero lo cierto es que ambos no estaban preparados, ni creo que estén, para el debate pluralista. Se molestaban hasta por el uso de algunos adjetivos muy precisos, como decirle en ocasiones “voraces” a los banqueros. También fueron intolerantes ante los temas ineludibles: por ejemplo, los crímenes que se cometieron en la guerra civil. Les asustaba cuando yo los comentaba… Hoy, al cabo del tiempo, hasta Washington quiere deshacerse de los criminales que ellos mismos crearon en sus bases militares. Pero la prensa conservadora todavía ve como héroes a quienes quemaron con lanzallamas a los niños en el convento de El Mozote en 1980.

¿En ese clima de intolerancias envejecidas cuál es el futuro de un periodismo independiente y de un proyecto dedicado a la memoria de Roque Dalton?

Siempre que haya necesidad de debatir tendremos futuro. La unidad y lucha de los contrarios es una espiral infinita. Lo mismo pasa con las temáticas de Roque Dalton… Un día Joaquín Villalobos, uno de los asesinos de mi padre, dijo que el tema de Roque Dalton "no era de interés nacional". Pero resulta que es el autor más leído, es el más vendido y el más publicado; también es el más criticado. En unos pocos años se le ha otorgado un doctorado Honoris Causa; la Asamblea Legislativa lo declaró “Poeta Meritísimo”; y ahora se debate para convertir el 14 de mayo (día de nacimiento de Dalton) en “Día Nacional de la Poesía”. Ya no hay mes de mayo en el mundo que no se homenajee a Roque Dalton, que no se lea y celebre su poesía.

 

A CONTRACORRIENTE

Desde 2007 a la fecha, han pasado seis años de la aventura del periódico ContraPunto. ¿Cómo nace, crece y vive esta obra que se antoja de Quijotes?

ContraPunto nace de la necesidad de dar vida a nuevos espacios de prensa, con un carácter independiente y propio, quizás más apegados a las tradiciones de izquierdas de todos los matices, que por lo general, se han quejado de no tener espacios para ejercer sus críticas y dar a conocer sus opiniones. Ha sido difícil el desarrollo porque no hay muchos recursos para atender las necesidades expresivas de estos sectores muy diversos y bullentes; además, porque hasta estos protagonistas aún creen que si su pensamiento no aparece en los medios tradicionales, entonces ese pensamiento no existe o no es pleno.

Los gobiernos y las alcaldías de todo signo, las persistentes ONG, y otras instituciones del Estado, deberían publicitar sus acciones en medios como los nuestros, que tenemos una audiencia creciente en una explosión exponencial; pero sigue habiendo una preferencia por los medios tradicionales y conservadores, aunque la publicidad dominante las relegue a los lugares más recónditos de esos medios. Es como decían los humoristas argentinos de Les Luthiers en un anuncio televisivo: “Vean Cultura Para Todos, en su espacio habitual, a las cuatro de la madrugada”.

No obstante, creo que nuestro desarrollo debía ser así: con realismo, voluntad y como dice el poeta Miguel Huezo Mixco: contrACultura (diario cultural de ContraPunto) se desarrolla con “la máxima vietnamita” de hacerle graves destrozos al enemigo con poquísimos recursos… Por ahí vamos.

Como muchos salvadoreños, la guerra es una huella marcada en tu piel con cicatrices, en tu vida personal y familiar: ¿Cómo se vive tras la pérdida de un padre, de un hermano, y de la cárcel?

No es fácil… Siento que no debí ser el sobreviviente. En ocasiones uno carga ese complejo, el del sobreviviente. Y mi lucha es contra el olvido y la ingratitud de quienes quieren que olvidemos.  Trato de hacer esta labor con la esperanza de convencer a la gente de que quienes murieron fueron gentes alegres y optimistas. Respecto a la cárcel, recuerdo más que mis torturadores no supieron mi verdadero nombre (Juan José fue capturado herido en combate). Eso está por encima del tremendo suplicio que sufrí… Por eso me río de la incapacidad de la tortura frente a la voluntad de quienes nos alzamos en armas contra la dictadura.

Y la vida en la libertad: ¿Cómo se vive con un apellido y la obra literaria de Roque Dalton?

Se vive con compromiso y con responsabilidad. También con orgullo. Es un peso grande. La obra de Roque Dalton crece independientemente de nuestras acciones. Los hijos no somos culpables de las obras de nuestros padres. Nos ha tocado preservar su obra, pero la semilla se hizo árbol, y el árbol hizo nacer un bosque… Para ilustrar la lucha revolucionaria, mi padre usó ese símil, que yo le robé ahora para hablar de su obra.

 

VILLALOBOS: LA MANO QUE TEMBLABA

El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Joaquín Villalobos asesinó a tu padre Roque el 10 de mayo de 1975: ¿Cuál es tu versión investigada?

No fue el ERP… Fue la dirección de ese entonces del ERP; parece lo mismo, pero no es igual. Los que sobrevivieron a la guerra y que participaron en el asesinato de Roque Dalton y de Armando Arteaga (Pancho), fueron Edgar Alejandro Rivas Mira, Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez (Jonás).  Rivas Mira fue el cerebro y los otros dos sus ejecutores. En nuestras investigaciones llegamos al detalle: Vladimir Rogel, ya fallecido, mató a Pancho; Villalobos fue el que mató a mi padre, de varios disparos porque la mano le temblaba; Jonás era el encargado de que la orden, emanada de Rivas Mira, se cumpliera. Jonás y Rogel torturaron a mi padre con golpes (patadas y puñetazos), en un tremendo estado de indefensión. Los cadáveres los ocultaron y después se encargaron de difamar la vida y obra de mi padre.

¿Qué piensas de Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez?

Los he visto frente a mí, en varias ocasiones y no les tengo miedo. No sé cómo decirte, pero quisiera de ellos lo siguiente: que reconozcan la verdad de lo ocurrido; que le pidan perdón a la sociedad y que digan dónde están los restos mortales de mi padre y de Pancho. Esto último lo digo porque ante la Organización de las Naciones Unidas, entre 1993 y 1994, tras la firma de la paz, hicieron una farsa: nos informaron que los despojos de mi padre y de Pancho fueron devorados por animales en la zona donde los sepultaron. Creemos firmemente que los cadáveres están sepultados en un lugar de El Salvador.

¿Qué es lo que une más a las víctimas de la guerra civil de todo signo, a sus familiares, a los ex presos políticos?

Todo me hermana, todo… Compartimos una herida eterna que no está cerrada ni cicatrizada; ojalá estuviera al menos cerrada. Pero las víctimas de la guerra somos excluidos de la democracia salvadoreña; cuando protestamos y reclamamos se nos regaña por “atentar contra la democracia” y “contra el futuro”. No importa que gobierne la derecha o la izquierda, hasta ahora es más fuerte la impunidad.

¿Cómo ha sido la acción del primer Gobierno de izquierdas en el caso de Roque Dalton?

Muchos en el Gobierno son mis amigos y compañeros; pero el presidente Mauricio Funes, en el caso de mi padre, se puso al lado de los asesinos. Así de sencillo. Muy poca gente podía creer que nombrara a Jonás (Jorge Meléndez) en un puesto tan importante en el gobierno y después lo hizo su Secretario Presidencial en Asuntos de Vulnerabilidad. ¡Fue un golpe horrible! Funes, el día de su triunfo lo caracterizó con el título de un poemario de mi padre: El turno del ofendido. Paradójicamente, cuando se decidió por mantener la impunidad del asesinato de mi padre, al apañar y proteger a Jonás y a Villalobos, decidió también posponer “el turno del ofendido”.

¿Por qué no ha podido el gobierno de Funes y del FMLN avanzar judicialmente en los crímenes históricos y se ha limitado a acciones simbólicas?

Desde mi punto de vista, porque el rescatar la verdad requiere de mucha valentía política. Creo que los victimarios, que son poquitos, pretenden el poder –muy irreal a estas alturas- de chantajear al Estado. Esa es la fuerza que tiene la impunidad.

¿En qué punto está la investigación en El Salvador?

El proceso legal está cerrado en El Salvador, porque la Fiscalía y Sistema de Justicia, declararon la absolución de los asesinos de Dalton y Arteaga, por la prescripción del delito. Por eso el caso está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Finalmente ¿qué se puede esperar de la apelación ante la CIDH?

Esperamos que la CIDH admita nuestro reclamo; Roque Dalton no fue la única víctima de los procesos criminales de depuración que impulsó la dirección del ERP de entonces. Fueron crímenes sistemáticos. Villalobos, Rivas Mira, Jonás y Rogel tenían una estructuración política y mental a lo Pol Pot, la tiranía roja de Camboya que comenzó en 1975, el mismo año del asesinato de mi padre. La China radical también maoísta los iluminó en su militarismo autoritario. Esa es una verdad que ellos han tratado de borrar haciendo creer que eran demócrata-cristianos o socialdemócratas. Si la CIDH al final abre el proceso del caso, la apertura de las investigaciones será una realidad, gobierne quien gobierne en el futuro. Cada vez que se descubre algo de este doloroso proceso la figura de Roque Dalton se dimensiona de nuevo; y los asesinos van quedando cada vez más solos. Y van quedando más moralmente rotos. (FIN)

Víctor Flores García: periodista salvadoreño, con una carrera de más de 25 años como corresponsal extranjero. Profesor universitario experto en cultura y comunicación, y consultor internacional. Ha viajado por varios países de América Latina cubriendo los procesos políticos y sociales contemporáneos más relevantes.

 

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