Las torturas y asesinato del poeta Roque Dalton

Creado en 10 Mayo 2019
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Testimonio del ex jefe guerrillero del ERP, Juan Ramón Medrano (Cmdte. Balta), contemplado en su libro “Memorias de un guerrillero”. Evidencia, entre otros crímenes, que el poeta, antes de ser asesinado fue torturado física y psicológicamente

 

Por Juan Ramón Medrano

Era casi de noche en una casa clandestina de San Salvador, las sombras volvían aún más tenebrosas las escenas que ahí se desarrollaban; un drama que poco a poco se volvería más común en nuestro país, solo que con diferentes protagonistas. Lo que estaba sucediendo esta vez no era muy usual.

Pero no, esta vez la escena no se desarrollaba en una casa de los nefastos escuadrones de las muerte… tampoco eran guardias ni policías los interrogadores. Eran sus mismos compañeros quienes golpeaban y acusaban al poeta. Él probablemente los veía con rostro preocupado, pero confiado en su inocencia, considerando que las acusaciones de traición eran absurdas, parte de la inmadurez de sus compañeros, y que pronto pasaría el mal momento que estaba viviendo. Ignoraba que aquello que parecía una broma pesada terminaría en tragedia en unos días. 

Era mayo de 1975. Yo estaba en el oriente del país, organizando con el padre Miguel Ventura a los campesinos de Morazán. Me di cuenta de esos hechos unos días después, cuando comenzaron los problemas con la parte del Ejército Revolucionario del Pueblo ERP, que se dividió y formo en esos días una nueva organización guerrillera: la Resistencia Nacional RN. 

Por ese tiempo yo aún no formaba parte del núcleo de dirección del ERP. A los militantes llanos, el reducido grupo de militantes político-militares de la organización nos presentaron hechos consumados. Nos dieron un informe manipulado. Pero si bien es cierto que no fui protagonista de esa tragedia, bien pronto me vi involucrado en el marasmo de hechos violentos que se suscitaron como consecuencia. 

El asesinato del poeta Roque Dalton y la escisión de la RN, tuvieron en la base una combinación de factores políticos y falencias humanas, donde las posiciones militaristas, la manipulación, maquinación y ansias enfermizas de control y poder no estuvieron ausentes. La constitución de la RN no fue una circunstancia casual y desconectada del proceso interno del ERP. Cuando en 1973 la dirección nacional del ERP decide ampliar el acercamiento a la población, el esfuerzo organizativo de enlace que se conforma lleva el nombre de resistencia. Es a partir de ese empeño, que se logra el acelerado desarrollo del trabajo político organizativo posterior, vinculado a la organización de masas, el Frente de Acción Popular Unificado FAPU. 

Cuando Dalton ingresa al país para integrarse al ERP en diciembre de 1973, la idea de la resistencia nacional estaba en el debate, planteada por Lil Milagros Ramírez, Eduardo Sánchez, Ernesto Jovel y demás miembros del grupo que después sería la dirección de la RN. Pero quien ayudo al desarrollo conceptual y enriqueció la definición de la estrategia de resistencia, como enlace entre el ERP y el FAPU fue precisamente Dalton. 

Vivíamos un contexto muy complicado para el joven ERP en aquellos días, ya que además del problema que se generó con el grupo que se separó a raíz de las ejecuciones de Roque Dalton y Armando Arteaga; la dirección nacional había asumido la línea de provocar un alzamiento militar, apoyado por levantamientos populares. Este modo de acelerar el proceso político, visto en retrospectiva y considerando la acumulación de fuerzas de aquel momento, no dejaba de ser difícil de sostener en cualquier análisis político, sin saber la información complementaria. 

Después supe que el núcleo de dirección del ERP tenía contactos con los que llamaban sector institucional del ejército. Por esa razón, contaban con que un grupo importante de oficiales se insubordinaría en coordinación con la guerrilla y el movimiento popular. A esas alturas de mi desarrollo político, todavía no podía discernir muy bien que pasaba internamente ni sabía precisar la viabilidad del proyecto político-militar que estábamos construyendo. Pensaba de manera más intuitiva que como guerrillero, teníamos que accionar militarmente y que para subsistir necesitábamos el apoyo popular. 

Para decidir la suerte de Roque Dalton y Armando Ortega se conformó una especie de Consejo de Guerra. En ese extraño juicio las cosas ya estaba previamente definidas: Alejandro Rivas Mira (Sebastián Urquilla), Valdimir Roger (Humberto Portillo), Joaquín Villalobos (Atilio), a poyados por Rafael Arce Zablah (Amilcar) y Jorge Meléndez (Jonás), eran parte acusadora; mientras que defensa estuvo únicamente a cargo de Eduardo Sancho (Fermán Cienfuegos). 

Mientras se realizaba este siniestro remedo de juicio, con una sentencia de muerte predefinida, Dalton se hallaba prisionero en una casa situada en el barrio de Santa Anita de San Salvador, esperando el resultado. Había nacido el 14 de mayo de 1935 y moriría el 10 de mayo de 1975, cuatro días antes de cumplir los 40 años de edad. Cuando se perpetraron las dos ejecuciones, el grupo de compañeros que formaría la cabeza dirigencia de la RN, prácticamente se encontraba en desbandada. 

Creo que a excepción de Rivas Mira, fundador y primer jefe del ERP, los otros participantes no tenían en el hecho no tenían total consciencia de las graves consecuencias que provocaría lo que estaban haciendo; el resto de jóvenes militantes del ERP mucho menos, nosotros no teníamos ni siquiera una idea cercana del enorme error político e histórico que se había cometido. Y por ignorancia o porque coincidíamos con el planteamiento cargado del componente militar, aceptamos las explicaciones que nos dieron y cerramos filas con el grupo que se siguió llamando ERP, en contra de la nueva organización que tomo el nombre de RN. 

Varios años después en mis primeros viajes a Europa y el resto de América, en las pláticas con otros amigos de Nicaragua, Cuba, Venezuela y España, comencé a tener consciencia de la gravedad de los hechos de mayo de 1975. De que Roque Dalton era un salvadoreño especial, que trascendía toda diferencia política e ideológica, aun después de su muerte física. Que al asesinarlo, convirtiéndolo en mártir, lejos de liquidarlo, el ERP lo había inmortalizado.